Tararira

Tararira (Hoplias malabaricus)

Descripción de la Especie: Los ejemplares de tararira de mayor longitud pueden alcanzar los 600 mm de longitud estándar. El cuerpo es alargado y subcilíndrico. Las escamas son grandes y cicloides. La cabeza es alargada y deprimida y la boca es muy grande con la quijada inferior sobresaliente respecto de la superior. Los dientes de las quijadas alternan entre cónicos y caniniformes grandes. Todas las aletas son redondeadas excepto la aleta dorsal cuyo margen distal es recto, no hay aleta adiposa. La aleta anal es de base angosta y tiene 10 u 11 radios. La aleta caudal posee el margen posterior redondeado. El patrón de coloración es variable. Por lo general es verde oliváceo oscuro con el vientre claro y manchas irregulares. El flanco lleva manchas oscuras en forma de V con el vértice dirigido hacia la región anterior. Todas las aletas están barreadas de pardo oscuro y el extremo superior de la base de la caudal puede presentar una mancha redondeada oscura.


Hábitat y biología: Hoplias malabaricus se reproduce en los meses de septiembre y octubre. Para realizar la puesta construye, con sus aletas, un nido de barro sobre el sustrato. El nido tiene unos 15 a 20 centímetros de profundidad y 30 de diámetro. Una vez terminada la construcción desovan y permanecen sobre el nido mientras los huevos se desarrollan. En ocasiones pueden embestir e incluso morder personas o animales que caminan dentro del agua en las inmediaciones del nido. En las horas de máximo calor pueden ser observadas quietas cerca de la orilla. Es una especie netamente carnívora, principalmente ictiófaga, aunque puede alimentarse de otros vertebrados. Durante el periodo de inundación ingresan en gran número por los canales de desborde del río y esperan contra la corriente el ingreso de juveniles de otras especies. Cuando comienza a bajar el agua permanecen quietas entre la vegetación costera cazando mojarras y sábalos que buscan salida a través del arroyo.


Relación con el hombre: En la región sur de la cuenca del río Paraná y lagunas pampasicas se desarrolló en los  últimos años una pesca deportiva de gran importancia. Esta especie es muy apreciada por muchos pescadores por su energía y combatividad. Su carne es magra y tiene buen sabor. En estadios juveniles y para un observador no entrenado,  puede ser confundida con otras especies (Hoplerhytrinus unitaeniatus o Erythrinus erythrinus) que son utilizadas como carnada.


Distribución: Hoplias malabaricus habita las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y Río de la Plata